Transforming Productivity
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Lecciones de productividad de la generación móvil

La naturaleza del trabajo y la composición de la fuerza laboral están cambiando. En este contexto, Forrester mantiene que la experiencia del empleado es fundamental para atraer y mantener a los mejores trabajadores. Mejorar esa experiencia pasa por ofrecer dispositivos atractivos con funciones basadas en las necesidades del consumidor. Pero esta experiencia no puede reducirse únicamente a hacer el trabajo ameno y productivo en cualquier lugar, sino que también tiene que estar a la altura de las expectativas de los compradores de las empresas: seguridad a nivel empresarial, fiabilidad y asistencia.

 

Toma el ejemplo que más te guste: la llave de un fontanero, las tijeras de una peluquera o el palo de golf de un golfista. Lo que está claro es que trabajamos mejor con las herramientas adecuadas.


En la era de los trabajadores capacitados, estas herramientas son digitales. Portátiles, tabletas, teléfonos… Si no ofreces a tus empleados los dispositivos que necesitan para trabajar, su productividad no podrá rendir al máximo.


Por supuesto, existen estudios que confirman esta deducción lógica. Techaisle.com afirma que el 60 % de los responsables de pymes creen que la tecnología adecuada «mejora la productividad de los trabajadores». Y lo que es más: un 62 % considera que la mejora de la producción, de la comunicación y de las operaciones internas son las principales ventajas de las tecnologías que facilitan la movilidad en las empresas.


Más allá de la lógica y los hechos (o estadísticas), entran en juego factores más sutiles, pero quizás más decisivos. Uno de los principales es el auge de una generación, cada vez más nómada, para la que las tecnologías móviles son una parte integral de sus vidas diarias. Viajar se ha convertido en un símbolo del estatus entre los profesionales jóvenes, que valora más las vivencias que las posesiones materiales como la ropa de diseño o los coches de gran cilindrada.


Estas tendencias sociales se han colado en el mundo comercial, como demuestra el aumento de la experiencia del empleado como disciplina empresarial. El trabajo flexible y un repertorio de tecnologías, políticas y medidas de seguridad que permiten la libertad de movimiento: todas estas tendencias evidencian un cambio profundo en las actitudes y las expectativas. No hay vuelta atrás: ya han transformado la sociedad, y ahora están transformando el espacio de trabajo.


Un estudio de Manpower Group sobre las expectativas laborales de los mileniales sugiere que las empresas que dan prioridad a la experiencia del empleado pueden ser cuatro veces más rentables que las que tardan más en responder a las necesidades de la nueva generación.


La movilidad es una de las manifestaciones más visibles de este cambio cultural. Hay una fuerte tendencia nómada en muchos trabajadores, y prueba de ello son la mayoría de cafeterías cualquier día laborable. Aunque oficialmente estén en la oficina, si no tienen programada ninguna reunión con clientes, aprovecharán la oportunidad que les brindan las culturas empresariales más abiertas y las tecnologías seguras para trabajar desde donde más les apetezca.


Este cambio en la forma de trabajar viene acompañado por una rápida evolución de la tecnología. Los propios dispositivos son tan nómadas como sus dueños: se diseñan para ser móviles y para ofrecer una experiencia centrada en el usuario.


El ThinkBook de Lenovo es uno de los ejemplos más recientes de una herramienta empresarial que derriba la frontera entre el mundo empresarial y las expectativas personales. Es fino, delgado y elegante, y ofrece una velocidad y conectividad óptimas.


La importancia de la experiencia de usuario se deja ver hasta en el más mínimo detalle, con reconocimiento de huellas dactilares integrado en el botón de encendido y un arranque desde el modo de suspensión casi instantáneo. Además, cuenta con las funciones de asistencia y la seguridad de ThinkShield, tan flexibles como las políticas que permiten a los empleados trabajar desde donde lo deseen y ser más productivos.


Los mileniales y la generación posterior suelen tener mala fama. Son reacios a seguir formas de trabajar establecidas, y esto se ve como una debilidad o una falta de motivación.


Cualquier empresa que quiera seguir creciendo debe saber que esto no es así. Todos los días aparecen nuevas pruebas que apuntan a un futuro donde la gente tendrá la libertad de trabajar donde y como quiera, alcanzando una productividad nunca vista y con nuevos niveles de innovación en todos los ámbitos de la empresa.


En lugar de desmerecer a las nuevas generaciones, tenemos que recordar lo que pensaban de nosotros las generaciones anteriores y cómo ha acabado la situación. Quizá deberíamos ser la primera generación que aprenda de sus hijos.