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¿Hay algún límite para la tecnología útil?

A medida que la tecnología sigue mejorando, las máquinas de las que dependemos son cada vez más pequeñas. Según algunos, la ley de Moore ha llegado al final de su vida útil, pero esta máxima ha ayudado a planificar y coordinar avances en todo el sector. Si el crecimiento exponencial de la capacidad de procesamiento está tocando a su fin, ¿adónde nos llevará todo esto?

¿Alguna vez has oído hablar de Henry Buckminster Fuller? Fue un gran erudito. Futurista, inventor, arquitecto, autor, diseñador y segundo presidente mundial de Mensa. También se le atribuye haber acuñado el término "efemeralización", que en su opinión era la capacidad del progreso tecnológico para lograr "cada vez más con menos hasta poder hacerlo todo sin nada". 

Podría decirse que este es el único propósito de la tecnología: mejorar nuestras habilidades y permitirnos lograr más, de la manera más fluida y sin obstáculos posible.

La tecnología informática es el ámbito en que más se ha hecho patente esta tendencia. La capacidad de lograr más con menos.
Cuando IBM lanzó sus primeros ordenadores (IBM 360) para uso empresarial, necesitaba habitaciones enteras para alojarlos, pero en la actualidad las personas suelen llevar un nivel mucho mayor de potencia informática en los bolsillos.

Es difícil expresar la magnitud de este progreso en términos que podamos entender. El primer microprocesador del mundo disponible para las empresas contenía 2300 transistores, cada uno del tamaño de un glóbulo rojo aproximadamente. Corría el año 1971. En la actualidad, un chip puede contener en torno a 2 000 000 000 000 de transistores. Toda esta potencia informática, concentrada en un espacio tan pequeño.

Según la ley de Moore, la cantidad de transistores en un chip de ordenador se duplica cada dos años. Parece que, durante mucho tiempo, así ha sido, pero nos estamos acercando rápidamente a un límite. Si el desarrollo tecnológico siguiera a esta velocidad durante otra década, llegaríamos a un punto en el que los transistores tendrían que ser más pequeños que los átomos más pequeños: las partículas de helio. El silicio, que es de lo que están hechos la mayoría de los transistores en la actualidad, tiene un radio atómico unas cuatro veces mayor que el helio. Siendo realistas, el modelo está empezando a hacer aguas.

Para muchos expertos, la ley de Moore ha llegado al final de su vida útil, ya que las ganancias marginales son cada vez más difíciles de lograr. Además, es posible que dentro de poco se imponga un nuevo paradigma: la computación cuántica. Aun así, la tendencia de la tecnología a miniaturizarse ya ha hecho que los transistores modernos midan solamente unos nanómetros. Podría caber casi un millón en la cabeza de un alfiler. ¿Y qué consecuencias tiene esto para nosotros? Una economía masiva de escala. Ahorrar espacio a nivel microscópico también permite ahorrar energía y espacio a gran escala.

Por ejemplo, el ThinkCentre M90n Nano es más pequeño que la mayoría de los libros de bolsillo, pero su procesador Intel® Core™ de 8.ª generación ofrece un rendimiento comparable al de un sistema de sobremesa normal. Mientras que hace cincuenta años un ordenador necesitaba el espacio de toda una habitación, ahora podemos instalar una potencia equivalente a cientos de bloques de oficinas en cada escritorio. Y podemos ejecutarlos con un pequeñísimo porcentaje de la energía que antes se consumía, utilizando el equipo de escritorio más pequeño del mundo.

El potencial es enorme. Cuanto más potente se vuelve nuestra tecnología, más posibilidades descubrimos. Estamos logrando extraer cada vez más valor de conjuntos de datos inconcebiblemente inmensos, usando máquinas más pequeñas que nunca. La siguiente etapa del desarrollo de los ordenadores podría ser encontrar una implementación física y viable de los cúbits (unidades cuánticas de información). Las empresas tecnológicas de todo el mundo han hecho cuantiosas inversiones en I+D, y en 2019 la revista Nature publicó que se había alcanzado la supremacía cuántica. Y así, la marcha hacia la efemeralización continúa: si hay algún límite, aún no lo hemos encontrado. 

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Pauric Barrett

Pauric Barrett

Pauric Barrett es un escritor y creativo publicitario interesado en las nuevas tecnologías, el diseño y la interacción humana. Ha trabajado como redactor durante casi diez años en el sector editorial, televisión y medios digitales. Y, por suerte para todos, no deja de descubrir cosas sobre las que escribir.