Remote Working Solutions
Tackling the social cost of remote working.

¿Cuál es el coste social del teletrabajo?

Para muchos de nosotros, el teletrabajo ha llegado para quedarse. Es una buena noticia para los mileniales y la generación Z, dos grupos que dan más valor e importancia a poder organizar su propio tiempo de trabajo. También abre las puertas a patrones de trabajo más flexibles, como los puestos de trabajo compartidos, que pueden ampliar la vida laboral del personal de más edad y con más experiencia. Sin embargo, no está exento de inconvenientes. Según las encuestas, tiene un coste social que va desde el exceso de trabajo hasta la sensación de desconexión de la empresa, lo que afecta a la productividad. La nueva tecnología es la clave para ayudar a los teletrabajadores a reconectarse y conciliar mejor el trabajo y la vida personal a raíz de los recientes acontecimientos ocurridos en todo el mundo.

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Incluso antes de que la situación que estamos viviendo alterara la realidad laboral en todo el mundo, el teletrabajo ya estaba ganando terreno. A partir de ahora, la Organización Internacional del Trabajo calcula que, en los países con ingresos elevados, el 27 % de los empleados podrían trabajar desde casa. Ahora que muchos países empiezan a levantar sus restricciones de movilidad y a reabrir espacios de trabajo físicos, la pregunta es: ¿de verdad queremos volver?

 

El teletrabajo puede ser un arma de doble filo. Por un lado, muchas empresas se han adaptado a la nueva normalidad y están intentando sacar partido al teletrabajo. Por ejemplo, ahora los empleados tienen más flexibilidad horaria, son más libres para decidir dónde viven o compran propiedades, pueden dedicar más tiempo a la familia, pierden menos tiempo en traslados o han visto reducida su huella de carbono. Esta mayor flexibilidad también hace posible crear puestos compartidos y, desde el punto de vista empresarial, permite contratar o asignar tareas especializadas a un grupo humano mucho más amplio.

 

Sin embargo, también hay inconvenientes. Para algunas personas, los problemas de salud mental han empeorado debido al aislamiento. A finales de febrero, la revista médica Lancet publicó un artículo que evaluaba los efectos del confinamiento en la salud mental de las personas, según estudios previos. Se descubrió que las personas confinadas son muy propensas a desarrollar diversos síntomas, como bajo estado de ánimo, insomnio, estrés, ansiedad, ira, irritabilidad, agotamiento emocional y depresión[i].

 

Incluso una vez levantadas las restricciones de movilidad, los teletrabajadores pueden seguir sintiéndose aislados. Habrá gente que, al no encontrarse en un entorno social, necesite redefinir su identidad y su estatus. Otros, sin el apoyo de un equipo, ya no se sentirán igual de satisfechos por su trabajo. También hay otros factores en juego; por ejemplo, es frecuente que las personas trabajen más horas con menos descansos, lo que contribuye a un aumento general del estrés.

 

Urge que las empresas reconozcan estos aspectos potencialmente negativos del teletrabajo y tomen las medidas adecuadas. Y en lo que se refiere al impacto social más amplio, también es importante reconocer que el teletrabajo no está al alcance de todo el mundo. Muchos trabajos poco remunerados no pueden desempeñarse de forma remota. Actualmente, debido a la crisis desencadenada por los recientes acontecimientos mundiales, muchas personas han perdido su empleo y están buscando otro, lo que podría inundar el mercado laboral. Las sociedades de todo el mundo tendrán que plantearse cómo abordar esta desigualdad, ya sea con apoyo de las administraciones públicas, fortaleciendo a los sindicatos de trabajadores o invirtiendo en tecnología innovadora.

 

La tecnología desempeñará un papel muy importante a la hora de crear empleo, resolver problemas existentes o unir a la sociedad. El Internet de las cosas (IoT), la automatización y las aplicaciones innovadoras ya están ayudando a limitar el riesgo de infección a medida que el confinamiento va dejándose atrás. Al mismo tiempo, la tecnología permite a las empresas adoptar estilos de trabajo más ágiles y ofrecer a los trabajadores más jóvenes la flexibilidad que tanto ansiaban.

 

Por último, la tecnología está contribuyendo ayudando a limitar el coste social del teletrabajo, pues conecta a las personas entre sí y mejora la comunicación, la colaboración y la productividad. Lenovo ha reunido una serie de artículos, infografías y vídeos que muestran cómo las empresas y los empleados pueden aprovechar al máximo el teletrabajo. Visita esta página para informarte.